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Orientación profesional

INSTINTIVA FALTA DE VOLUNTAD?: PROCRASTINACIÓN

 Te suena el decirte, ¿“esto lo puedo hacer más tarde o trabajo mejor bajo presión?” en caso de que te sea familiar por su excesivo uso a lo largo de tu vida, ya puedes utilizar su correcto nombre, esta falta de voluntad en términos psicológicos se conoce como procrastinación, que es el hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

 Tranquil@ aunque te ha acompañado durante muchos años y se ha convertido en tu “modus operandi” no es para siempre! Te facilitamos una serie de pautas que poniéndolas en práctica te ayudarán a adquirir otros hábitos que acabarán con la costumbre de dejar la lista de tareas eternamente pospuestas.

 Vamos a situarnos para entender los factores que influyen en la procrastinación; según especialistas en psicología clínica las casusas vienen determinadas en la infancia, en la educación que se ha recibido en casa:

                 -Progenitores autoritarios y controladores impiden que los niños desarrollen la capacidad de autorregularse, de internalizar sus propias intenciones y de aprender a                         actuar  en consecuencia.

                 -Otro de los factores clave en la infancia es la frustración, aprender a manejarla; si de pequeños no nos han enseñado a superar obstáculos y a aprender de ellos,  es muy                          complicado que hayamos aprendido a sacar la fuerza de voluntad.

La procrastinación se desarrolla a través de vivencias como estas, el imperativo termina provocando que actuemos con rebelión y resentimiento, genera una respuesta automática de evitación a realizar aquello que es interpretado como difícil.

 La procrastinación es algo que influye en la esfera laboral, es difícil poner toda la confianza en alguien que tiene dificultades para comprometerse y esto en la persona que lo sufre hace aumentar la ansiedad lo que conlleva una mayor  falta de seguridad para emprender las tareas o responsabilidades requeridas, lo cual va dañando emocionalmente a la persona.

 Ahora con un poco más de información sobre cuales son algunas de sus causas, vamos a por las pautas que nos ayudarán a superar estos instintos que nos dificultan finalizar tareas:

  •  Primero de todo cómo nos hablamos.  La programación neurolingüística estudia como el cerebro procesa la información y como dependiendo del lenguaje que utilicemos esto puede tener un impacto muy diferente en el cerebro, en consecuencia de lo cual interpretamos y actuamos. Si seguimos hablándonos en imperativo, “tengo que”, difícilmente nos estaremos hablando de una forma motivadora para nuestro cerebro. Si cambiamos esta expresión por “quiero”, nos va a devolver el control, es un deseo no una obligación.
  •  Sabiduría popular, “si lo puedes hacer hoy no lo dejes para mañana” y es que la disciplina empieza por no postergar, a todos nos ha pasado el “ya tendré tiempo” pero realmente ese tipo de cosas cae en el olvido, o, lo retomamos en un momento en el que la escasez de tiempo hace que lo finalicemos no con la máxima eficacia.
  •  Una meta dividida en pasos se convierte en un plan y un plan apoyado por acciones se vuelve realidad, este planteamiento nos ayudará en gran cantidad a desgranar cada paso necesario hasta llegar a nuestro objetivo, además hará que nos resulte menos pesado, ya que en cortos periodos de tiempo habremos alcanzado diferentes fases que nos permitirán apreciar con más facilidad nuestros avances, lo cual no dejará espacio a la frustración, el agobio, etc.
  • Comprometerse con otras personas también puede servir de gran ayuda, la sensación de no poder fallar no únicamente a uno mismo sino a alguien más, nos aportará ese punto de compromiso que nos ayude a continuar.En caso que por algún motivo tengas que saltarte algunas de las pautas, verbalízalo, cuéntaselo a alguien! A veces hasta que no escuchamos las cosas no somos conscientes de ellas, al verbalizarlo el cerebro procesa esa información de nuevo.
  • Y por último y no menos importante, la necesidad de plantear siempre expectativas realistas, factibles, esto será quizás con la primera pauta, algo que marque la posibilidad o imposibilidad de realizar la tarea.

 

Esta serie de pautas pueden ayudar siempre, tanto si hay únicamente algunas tareas que por el motivo que sea nos son menos apetecibles de realizar, como si nos sentimos identificados con esta “falta de voluntad”.

Ana Guerra

Talent Acquisition Specialist, Talent Point HR 

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