Alex Farreras lleva años comunicando en entornos donde la mayoría de la gente se bloquea: ante directivos, ante salas llenas de gente que no quiere escucharte, ante entrevistadores que ya han decidido que no tienen tiempo. En JOBarcelona'25 compartió lo que ha aprendido en esos momentos — no teoría, sino situaciones reales con errores reales y lo que funcionó.
Deja una marca o serás uno más
El primer punto que atravesó toda la charla: al día siguiente de una entrevista, el entrevistador tiene una pila de currículums encima de la mesa. Todos dicen lo mismo. "Soy adaptable, flexible, me encanta trabajar en equipo." Si no dejas algo que te recuerde — una anécdota, una pregunta inesperada, un detalle distinto — eres invisible.
No tiene que ser un truco. Puede ser algo personal que tú tienes y nadie más tiene. Puede ser haber trabajado de camarero en Londres un verano — eso transmite compromiso, esfuerzo y adaptación. Puede ser haberte informado bien de la empresa y sacar algo que demuestre que has hecho los deberes. Lo que no puedes es entrar siendo uno más.
Observar más, proyectar menos
Uno de los consejos más contraintuitivos de la charla: en lugar de obsesionarte con cómo te estás comunicando tú, presta atención a lo que te está transmitiendo quien tienes delante.
Los brazos cruzados, la mirada que se desvía, el cambio en el tono — todo eso es información. Si detectas que alguien no te está comprando, pregúntale. Sacar la objeción a la superficie es mucho mejor que dejarla marinar en silencio cuando te vayas. Quien tiene las objeciones delante las puede rebatir. Quien deja que se queden sin decir, las pierde.
Los primeros segundos crean el ambiente
Cuando entras en una sala, en una reunión o en una entrevista, tú creas el clima de los primeros segundos. Eso es un superpoder. Puedes usarlo para romper la frialdad, para generar curiosidad, para que la gente esté con ganas de escucharte antes de que hayas dicho nada de sustancia.
No es manipulación — es consciencia. Si entras encogido y nervioso, el clima que creas es de encogimiento y nerviosismo. Si entras con energía y algo que genera un momento, la sala ya está contigo.
La honestidad vende más de lo que crees
En su primera entrevista seria, Alex entró con poca experiencia en un sector que no conocía. Miró la cara del entrevistador mientras revisaba su currículum y le dijo directamente: "Si buscan a alguien con experiencia, no perdamos tiempo." Y funcionó — porque transmitió autoconfianza y claridad.
La honestidad no es debilidad. Es diferenciación. Cuando todo el mundo viene con un discurso pulido, quien dice "esto lo hice mal y así lo corregiría" genera una confianza que el discurso perfecto no genera.
El miedo a equivocarse es el principal freno
El 99% de los errores que puedes cometer hablando no tienen ninguna importancia si tú no les das importancia. Si te tropiezas con una palabra y sigues sin pestañear, nadie lo recuerda. Si te paras, te disculpas y rectificas con drama, ya lo has convertido en un momento.
El miedo al error nos hace quedarnos pequeños. Nos hace no preguntar lo que queremos preguntar, no decir lo que sabemos que queremos decir. Practicar — aunque sea sin querer el trabajo, aunque sea en situaciones de bajo riesgo — es la única forma real de reducirlo.
Al final, pregunta
Uno de los consejos más concretos de la charla: al terminar una entrevista, no te vayas sin preguntar si creen que tienes posibilidades de avanzar en el proceso. No de forma agresiva — "¿qué razones tienes para no contratarme?" es demasiado — sino directa: "Después de esta conversación, ¿creen que reúno el perfil para seguir adelante?"
Esa pregunta transmite autoestima, transmite que tienes más opciones sobre la mesa y, sobre todo, te da información real que de otro modo nunca llegarás a tener.
Si quieres ver la charla completa de Alex Farreras en JOBarcelona'25, aquí tienes la grabación.
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