Empiezas tus primeras prácticas y estás nervioso: por dónde empezar

27/08/2026, 8:00
9 min

Es normal estar nervioso antes de empezar tus primeras prácticas. Qué se espera de ti, qué no, y las cosas que de verdad ayudan las primeras semanas.

Empiezas tus primeras prácticas y estás nervioso: por dónde empezar
Si estás a punto de empezar tus primeras prácticas y llevas días con un nudo en el estómago, para un momento: es completamente normal. Le pasa a todo el mundo, aunque en clase nadie lo diga en voz alta.

Es tu primera experiencia laboral de verdad. No has hecho esto nunca. Y encima llegas a un sitio donde todos parecen saber exactamente qué hacer mientras tú todavía estás aprendiéndote los nombres.

En jobinplanet by Talent Point ahora mismo somos varias personas haciendo prácticas, así que hemos ido intercalando lo que nos habría gustado que nos contaran a nosotros.

Sentirte fuera de lugar los primeros días es normal

No es que te pase a ti. Le pasa a todo el mundo, y suele durar un par de semanas.

"Es totalmente normal sentirse un poco fuera de lugar. Llegas a un sitio nuevo, la gente ya se conoce, las oficinas, las funciones... abruma un poco. Pero hay que recordar que has pasado un proceso de selección: si estás ahí es porque la empresa sabe perfectamente que puedes con ello y que encajas con el equipo. Cuesta adaptarse, pero hay que darse tiempo y estar tranquilo".

Y muchas veces no son las tareas lo que más cuesta, sino las cosas pequeñas que nadie te explica porque a todos los demás les parecen obvias.

"A mí me costó mucho soltarme y sentirme cómodo con los pequeños detalles del día a día. Cosas tan simples como ir a hacerme un café o levantarme de la mesa me hacían sentir muy incómodo. Como aún no controlas las dinámicas de la oficina ni tus funciones, tienes ese miedo constante a que piensen que no estás trabajando o que estás perdiendo el tiempo".

Nadie espera que sepas hacer el trabajo

Esta es la parte que más cuesta creerse y la más importante.

Cuando una empresa acepta a alguien en prácticas sabe perfectamente a quién está recibiendo: a una persona que está formándose, que viene de la teoría y que no ha hecho esto antes. No te han cogido porque piensen que sabes. Te han cogido para que aprendas.

Y no vas a estar solo: te asignarán un tutor en la empresa y tendrás también un tutor académico en tu centro. Si el primer día no sabes quiénes son, pregúntalo, porque son las dos personas a las que vas a acudir durante los próximos meses.

"En mis primeras prácticas iba bastante perdida. No tenía ni idea de nada, y encima me daba mucha vergüenza preguntar, así que intentaba resolverlo todo yo sola. El problema es que así no llegas a todo".

Antes del primer día

Media hora de preparación te ahorra bastante agobio:

- Comprueba la logística. A qué hora se entra, dónde exactamente, a quién preguntas al llegar. Haz el trayecto mentalmente y calcula con margen.

- Mira qué hace la empresa. No hace falta estudiártela: a qué se dedican, qué productos o servicios tienen y qué hace el equipo en el que vas a estar.

- Ten a mano tu documentación. El convenio de prácticas, el proyecto formativo y tus datos. Suelen pedirlos los primeros días.

Busca a alguien de confianza en el equipo

Tener a alguien a quien puedas preguntarle cualquier cosa, incluso las que te parecen tontas, cambia por completo cómo vives esos meses. No tiene que ser tu tutor ni tu jefe. De hecho suele funcionar mejor si no lo es, porque a la persona que te evalúa no le haces según qué preguntas.

"Intenta conectar de verdad con alguien del equipo. Llegar a un sitio nuevo puede parecer difícil, y no siempre encajas con todo el mundo a la primera. Con que conectes bien con una persona ya es suficiente: alguien a quien poder decirle 'esto no lo estoy entendiendo' o 'no sé cómo plantearle esto a mi responsable'. Eso hace que el día a día sea mucho más llevadero".

No tengas miedo de asumir responsabilidades

Va a haber un momento en el que te ofrezcan algo que te queda grande. La respuesta por defecto es decir que no te ves capaz, y casi siempre es mejor decir que sí y pedir ayuda por el camino.

"Al principio habrá muchas cosas que no sabrás hacer, pero la mejor forma de aprender es implicarte, preguntar cuando haga falta y tener iniciativa. Aunque no te sientas del todo preparado, si eres proactivo puedes acabar participando en proyectos que al principio ni te habrías imaginado. Y no te limites a las tareas que te asignen: intenta entender cómo funciona la empresa en general y estate abierto a ayudar en distintas áreas. Personalmente, eso es lo que más me ha hecho aprender".

Apunta todo

Los primeros días vas a recibir una cantidad de información que no puedes retener: nombres, procesos, herramientas, quién lleva qué.

Ten una libreta o un documento abierto y ve apuntando. No solo las tareas, también cómo se hacen las cosas: dónde se guardan los archivos, a quién se avisa de qué, cómo se nombran los documentos.

Esto tiene un efecto secundario muy bueno: dentro de tres meses, cuando tengas que contar en una entrevista qué hiciste en esas prácticas, vas a tener el detalle fresco. Sin apuntes, lo único que te queda es "hice tareas de apoyo", que no dice nada de ti.

Aprende a decir en qué estás

Nadie te va a estar vigilando, pero sí van a querer saber por dónde vas. Y la mayoría de los problemas de las primeras semanas vienen de aquí: alguien te encarga algo, no sabe cuánto llevas, y se entera tarde de que estabas atascado.

Basta con muy poco. Un mensaje diciendo que ya lo tienes, o que vas por la mitad, o que se te está complicando más de lo previsto. Especialmente esto último: avisar de que algo va a tardar más no es reconocer un fallo, es dar margen para reorganizar.

Vas a equivocarte, y no pasa nada

Vas a mandar un correo con un error. Vas a hacer algo que había que hacer de otra manera. Vas a entender mal una instrucción.

Todo el mundo que ha empezado en algún sitio ha pasado por eso. Lo que marca la diferencia no es no equivocarse, es qué haces después: decirlo pronto, en lugar de esperar a que lo descubra otro.

Un error avisado a tiempo es un problema pequeño. El mismo error descubierto dos semanas después por otra persona ya es otra cosa. Y quien lleva años trabajando lo sabe perfectamente, por eso valoran mucho más a quien avisa que a quien disimula.

No te compares con quien lleva cinco años

Vas a ver a gente resolver en diez minutos cosas que a ti te llevan una tarde. Es normal y no dice nada de ti: llevan años haciéndolo.

La comparación útil no es con ellos. Es contigo mismo hace tres semanas. Si ahora entiendes cosas que al principio no entendías y ya no tienes que preguntar lo que preguntabas el primer día, vas bien.

Deja de darle vueltas a qué piensan de ti

Sales de la oficina y sigues repasándolo todo: si esa tarea estaba bien, si has dicho algo raro en la reunión, si le caes bien al equipo. Las primeras semanas eso aparece solo, y no sirve absolutamente para nada.

"Si pudiera volver atrás, me diría a mí mismo que dejara de darle vueltas a si le caía bien al equipo o si estaban contentos con mi rendimiento. Al principio te comes mucho la cabeza en casa pensando si encajas, si lo estás haciendo bien o qué estarán opinando de ti. Es inevitable sentir esa incertidumbre las primeras semanas, pero obsesionarse con eso fuera de la oficina solo te agota. Con los días te das cuenta de que todo fluye y que todo el mundo entiende que estás en un proceso de adaptación".

Que lo que haces se parezca a lo que firmaste

Un apunte más práctico. Cuando empezaste tus prácticas se firmó un proyecto formativo donde consta qué vas a aprender. Ese documento existe por algo.

Si pasan las semanas y lo que haces no se parece en nada a lo que ponía ahí, tienes con quién hablarlo. Primero con tu tutor en la empresa, porque muchas veces es un tema de organización y se arregla. Y si no cambia, tu tutor académico es la persona que tiene la competencia para intervenir.

No es ser conflictivo. Estás ahí para formarte, y eso es exactamente lo que dice el convenio que firmó tu centro.

Compaginar prácticas y clases

Si sigues yendo a clase mientras haces prácticas, esto se te va a venir encima en algún momento, normalmente en época de exámenes.

Habla antes de que llegue el problema, no cuando ya lo tienes encima. Los convenios de prácticas suelen contemplar la adaptación del calendario a tus períodos de examen, y en la mayoría de sitios lo entienden sin problema si lo avisas con tiempo. Lo que sienta mal es enterarse el día antes.

Los últimos días también cuentan

Cuando estés terminando, dos cosas.

- Pide el certificado de la práctica, y si la relación ha ido bien, una carta de recomendación. Es lo que después acredita esa experiencia en un proceso de selección, y se pide mucho menos de lo que se debería.

- Pide feedback. Una conversación de quince minutos preguntando qué has hecho bien y qué podrías mejorar te va a servir más que los tres meses enteros. Poca gente lo pide y casi todo el mundo lo responde encantado.

La gente que conoces también se queda

De unas prácticas se sale con algo que no aparece en el certificado: una red. Puede sonar a palabra grande cuando llevas tres semanas en tu primer sitio, pero es literalmente eso.

Trabajar con gente es una habilidad y se entrena aquí. En clase los trabajos en grupo son con compañeros de tu edad y tu mismo nivel. En una empresa tienes que coordinarte con personas de perfiles muy distintos, con más experiencia que tú y con prioridades que no son las tuyas. Aprender a pedir las cosas, a explicar en qué estás y a encajar en el ritmo de otros es de lo más valioso que te llevas, y es exactamente lo que después se evalúa en cualquier proceso de selección.

Aprovecha lo que se aprende de otras áreas. Estás en un departamento, pero a tu alrededor hay gente haciendo cosas completamente distintas. Interesarte por lo que hacen, preguntarles cómo funciona su parte o pedir asistir a una reunión suya te da una visión del negocio que difícilmente vas a conseguir de otra forma. Y muchas veces es ahí donde alguien descubre que le interesa un área en la que no había pensado.

Y esos contactos siguen ahí cuando terminas. Compañeros que cambian de empresa, tutores que se acuerdan de ti, gente que dentro de dos años estará en un sitio donde te interesa entrar. No hace falta forzar nada: basta con añadir en LinkedIn a la gente con la que has trabajado antes de irte y escribir de vez en cuando. La mayoría de las oportunidades que llegan a un perfil junior vienen de alguien que ya le conoce.

Y una última cosa

Las prácticas no son un examen. Son el sitio donde se te permite no saber, preguntar y equivocarte sin que pase nada grave. No vas a tener muchas más oportunidades así en tu carrera.

Así que ve a por ello. Da lo máximo, pregunta todo lo que se te ocurra, ofrécete para cosas que no sabes hacer todavía y aprovecha que tienes a un equipo entero dispuesto a enseñarte. De unas prácticas se sale con lo que uno decide sacar de ellas, y esos meses van a marcar cómo empiezas todo lo que venga después.

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