La gente en Okinawa, la isla japonesa con más centenarios del mundo, no tiene ningún secreto especial. No toman vitaminas extrañas ni hacen dietas milagrosas. Cuando se les pregunta por qué viven tanto y bien, la respuesta es siempre la misma: tienen un para qué levantarse por la mañana.
Ese concepto — el ikigai, que en japonés significa "razón de ser" — fue el hilo conductor de la charla de Elisabet Coll-Vinent en JOBarcelona'25. No como filosofía abstracta, sino como herramienta práctica para quien está en ese momento en que no sabe muy bien hacia dónde ir.
Qué es el ikigai y por qué sirve para orientar la carrera
El ikigai es el punto donde convergen cuatro preguntas: qué te gusta, en qué tienes talento, qué necesita el mundo y por qué te pueden pagar. Cuando las cuatro respuestas se solapan, has encontrado algo que merece la pena perseguir.
Lo importante que subrayó Elisabet es que no hace falta tenerlo todo claro de golpe. El ikigai no se descubre en una tarde — se va construyendo. Pero tener el mapa ya te da dirección, aunque el camino sea largo o tenga curvas.
El ejercicio práctico: cuatro preguntas en papel
La charla fue participativa desde el principio. Con papel y boli, los asistentes fueron respondiendo cada pregunta por turnos y compartiendo con la persona de al lado.
La primera: ¿qué te gusta? No hace falta que sea profesional. Puede ser jugar al fútbol, cocinar, organizar cosas, hablar con gente. Lo que importa es que cuando lo haces, las horas pasan sin que te des cuenta.
La segunda: ¿en qué tienes talento? Aquí puede haber cosas que se te dan bien aunque no te entusiasmen del todo. Ambas listas — lo que te gusta y lo que se te da bien — tienen valor, y cuando coinciden, tienes tu zona de pasión y talento.
La tercera: ¿qué necesita el mundo y las empresas? Mirar ofertas de trabajo, hablar con profesionales, leer sobre tendencias del mercado. ¿Hay demanda de lo que tú tienes? ¿Dónde encajas?
La cuarta: ¿por qué te pueden remunerar? Cruzar todo lo anterior con la realidad económica. No para reducir el propósito a dinero, sino para asegurarse de que el proyecto de vida también es viable.
El DAFO personal: conocerse para avanzar
Elisabet también introdujo el DAFO aplicado al autoconocimiento — fortalezas, áreas de mejora, oportunidades y amenazas — con un matiz importante: las fortalezas no son solo habilidades técnicas. Son también los valores, las soft skills, los idiomas aprendidos por casualidad, las experiencias vitales que nadie más tiene exactamente igual.
Y los valores, insistió, son más decisivos de lo que parece. Si la transparencia y la sostenibilidad te importan mucho y aceptas trabajar en una empresa que no los practica, el malestar tarde o temprano aparecerá. Conocer tus valores te ayuda a filtrar antes de entrar — no solo después de sufrir.
Lo que se lleva de la charla
El consejo final fue sencillo: no acabar el ejercicio en una hora y dejarlo en un cajón. Tenerlo a la vista, completarlo poco a poco, preguntarle a tres personas cercanas cómo te describirían. A menudo el entorno ve en nosotros cosas que nosotros mismos no vemos todavía.
Y sobre todo: no ponerse barreras antes de empezar. El ikigai no es un destino fijo — es una dirección que se va afinando con el tiempo.
Si quieres ver la charla completa de Elisabet Coll-Vinent en JOBarcelona'25, aquí tienes la grabación.
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