La mayoría de personas buscan trabajo aplicando a ofertas y esperando que alguien las llame. El problema es que cuando hay 700 candidatos para una misma posición, nadie lee los 700 currículums. Lo hace un algoritmo, y ese algoritmo tiene reglas.
Joaquín Danvila, director de escuela de negocios con más de 30 años de experiencia y más de 5.000 empleos vistos al año, explicó en JOBMadrid'24 cómo funciona ese sistema y qué hacer para estar entre el 3% de candidatos que superan el primer filtro.
Lo que te llevas de esta charla
El problema empieza antes de aplicar: el objetivo. Si tu perfil dice que vales para todo, no encajarás bien en nada. Los sistemas de preselección algorítmica (ATS, Applicant Tracking System) buscan encajes concretos entre un perfil y un puesto. Cuanto más acotado sea tu objetivo, más probabilidades tienes de que la máquina te identifique como candidato relevante. No hace falta ser ultrespecialista desde el principio, pero sí definir hacia dónde vas: finanzas, marketing, tecnología, lo que sea. Si no lo dices tú, el algoritmo no lo adivina.
Estar es el segundo paso. El 91% de los puestos de trabajo en España en 2023 se gestionaron a través de LinkedIn. Si no estás, no existes para ese proceso. Y si estás pero tu perfil está vacío o mal definido, es como ir a una entrevista y no hablar. El perfil digital tiene que contar lo mismo que un buen currículum: qué has hecho, qué sabes y hacia dónde quieres ir. El apartado extracto no es para decir que eres "orientado a objetivos y con don de gentes", es para decir a qué te quieres dedicar y qué puedes aportar.
Ser atractivo para lo correcto. Un truco concreto que propone Joaquín: coger dos o tres descripciones de puestos a los que quieres aplicar, pasarlas por ChatGPT y preguntar qué frases debería tener tu perfil para encajar mejor. Luego pasar el resultado por el filtro de la honestidad. No se trata de mentir, se trata de no asumir que el algoritmo va a inferir cosas que no has escrito explícitamente. Si sabes inglés pero no lo pones, para el sistema no sabes inglés.
Que lo digan otros, no solo tú. Las recomendaciones y validaciones en LinkedIn tienen mucho más peso que lo que dices de ti mismo. La diferencia entre un enchufe y una recomendación real es que la segunda solo funciona si eres bueno. Pide a antiguos compañeros, jefes o compañeros de prácticas que validen tus aptitudes y te dejen una recomendación escrita. Y cuando te vayas de una empresa, hazlo bien, porque esa persona que dejas atrás es tu escaparate para el siguiente sitio.
Intervenir en la red, no solo existir. El algoritmo de LinkedIn te ubica profesionalmente no solo por lo que pones en tu perfil, sino por cómo interactúas: a qué das like, qué comentas, en qué grupos participas, qué publicas. Si quieres que el sistema te identifique como perfil de marketing, tienes que comportarte como alguien interesado en marketing. El SSI (Social Selling Index) de LinkedIn te da una nota sobre cómo de bien está funcionando tu presencia digital y en qué puntos mejorar.
Si quieres ver la charla completa de Joaquín Danvila en JOBMadrid'24, aquí la tienes:
--
👉 ¿Quieres mejorar tu perfil y encontrar trabajo antes? Explora recursos en Jobinplanet.