Es casi siempre la primera pregunta, suena fácil y es la que peor se responde. Mucha gente llega con las respuestas técnicas preparadas, se relaja pensando que esta es la de calentamiento, y se pasa tres minutos contando cosas que no le interesan a nadie.
El problema es que no es una pregunta de calentamiento. Es la que marca el tono del resto de la entrevista.
Lo que en realidad se está preguntando
"Háblame de ti" suena a "cuéntame tu vida", y no lo es. Lo que quiere saber quien pregunta es bastante más concreto: por qué estás aquí y qué te hace encajar en este puesto.
No están pidiendo una autobiografía. No les interesa dónde naciste, qué notas sacabas en el instituto ni cuántos hermanos tienes. Están intentando situarte: entender tu recorrido, ver si tiene alguna lógica que lleve hasta esta vacante y hacerse una idea de cómo te comunicas.
Ese último punto es más importante de lo que parece. Es el primer momento en el que te escuchan hablar sin guion, y de ahí sale una primera impresión que después cuesta mucho corregir.
Por qué pesa tanto siendo la primera
Hay dos motivos.
El primero es que quien entrevista construye el resto de la conversación sobre lo que digas aquí. Si mencionas un proyecto interesante, te va a preguntar por él. Si no mencionas nada concreto, tendrá que tirar de preguntas genéricas, y una entrevista genérica se olvida.
El segundo es que en esos dos minutos se decide si la entrevista va a ser cómoda o incómoda. Una respuesta ordenada relaja a las dos partes. Una respuesta que empieza con "pues no sé muy bien por dónde empezar" y se va apagando pone a quien pregunta en modo rescate durante el resto del rato.
La estructura que funciona
Hay una forma sencilla de ordenarla en tres partes. No es una fórmula rígida, pero evita la mayoría de los errores.
Dónde estás ahora. Una frase para situarte: qué estudias o qué acabas de terminar, y cuál es tu ámbito. Es la referencia que necesita quien escucha para colocar todo lo demás.
Cómo has llegado hasta aquí. Dos o tres cosas relevantes de tu recorrido, elegidas específicamente por su relación con este puesto. No todo lo que has hecho: solo lo que explica por qué encajas.
Por qué esta vacante. El cierre, y la parte que casi nadie prepara. Qué te interesa de este puesto o de esta empresa en concreto, y qué esperas aprender.
Esa tercera parte es la que convierte una presentación en una candidatura. Sin ella, has contado quién eres pero no por qué estás sentado ahí.
Cuando todavía no tienes experiencia
Casi todos los consejos que circulan sobre esta pregunta están escritos para gente con trayectoria profesional. "Resume tu experiencia" no sirve de mucho cuando esa experiencia no existe todavía.
Lo que sí tienes es material, aunque no lo parezca:
La formación, contada con criterio. No "estudio tal carrera", sino qué parte de esa carrera te interesa más y por qué. Mencionar una asignatura, una mención o un itinerario que conecte con el puesto dice mucho más que el nombre del grado.
El trabajo de fin de estudios o un proyecto de clase. Es lo más parecido a un proyecto profesional que tienes: hubo que definir un objetivo, organizarse y resolver problemas. Contado en dos frases, funciona muy bien.
Prácticas anteriores, si las hay. Qué hiciste concretamente, no dónde estuviste.
Trabajos que no tienen que ver con tu carrera. Hostelería, comercio, monitor de campamento. No los escondas: demuestran responsabilidad, trato con público y capacidad de compaginar cosas. Bien contados, suman.
Actividades más allá de las clases. Asociaciones, delegación, voluntariado, competiciones. Sirven exactamente para lo mismo.
La regla es la misma que para cualquier otro perfil: elegir dos o tres cosas relacionadas con el puesto, no enumerarlo todo.
Cinco formas de empezar mal
La autobiografía. Empezar por el colegio y avanzar cronológicamente. Cuando llegas a lo relevante ya has perdido la atención de quien escucha, y probablemente su tiempo.
Leer el currículum en voz alta. Ya lo tienen delante. Repetirlo no añade nada y desaprovecha el único momento en el que puedes decidir tú qué destacar.
"No sé muy bien por dónde empezar." Es la frase más común y la que peor sienta, porque revela que no lo has preparado siendo la pregunta más previsible de todas.
Quitarse importancia. "Bueno, en realidad no tengo mucha experiencia" es una forma de empezar disculpándose. Quien te ha llamado ya sabe que eres un perfil junior: no hace falta recordárselo en la primera frase.
El discurso memorizado. Se nota inmediatamente, suena artificial y se derrumba en cuanto te interrumpen con una pregunta. Lo que hay que llevar preparado es la estructura y los ejemplos, no el texto literal.
Cuánto debe durar
Entre un minuto y medio y dos minutos. Cronometrarlo una vez en casa es útil, porque la percepción del tiempo hablando cambia mucho.
Menos de un minuto se queda corto: da la sensación de que no tienes nada que contar y obliga a la otra persona a rellenar. Más de tres minutos se hace largo, y a partir de ahí quien escucha deja de retener.
Un truco sencillo: acabar con una frase que cierre de verdad, en lugar de dejar la respuesta apagándose. "Y por eso me interesaba especialmente esta posición" cierra. "Y bueno... pues eso, un poco" no.
No es lo mismo según quién pregunte
La misma pregunta busca cosas distintas dependiendo de la fase.
En la entrevista con recursos humanos están comprobando encaje general: si entiendes qué puesto es, si tu recorrido tiene sentido y cómo te comunicas. Ahí conviene una respuesta más panorámica.
Con tu futuro responsable el interés es más concreto. Quiere saber qué sabes hacer y cómo trabajas. Aquí funciona mejor entrar antes en el detalle de un proyecto o una experiencia relacionada con lo que hace el equipo.
Cambiar el peso de las partes según quién pregunta es lo que hace que la respuesta parezca pensada para esa conversación y no recitada.
Cómo prepararla
No hace falta escribirla entera, y de hecho es contraproducente. Bastan tres cosas:
Elegir tus tres piezas. Las dos o tres experiencias que vas a mencionar, decididas en función de la oferta concreta.
Decidir la frase de cierre. Por qué esta empresa y este puesto. Es la parte que más se improvisa y la que más se nota cuando está pensada.
Decirla en voz alta un par de veces. No para memorizarla, sino para comprobar que cabe en dos minutos y que se sostiene sin leer.
Y adaptarla a cada proceso. La misma respuesta para cinco ofertas distintas suena exactamente a lo que es.
Lo que vemos desde el otro lado
En jobinplanet by Talent Point acompañamos a candidatos junior en sus procesos, y esta pregunta es donde más se nota quién ha preparado la entrevista y quién no.
Lo curioso es que casi nunca es un problema de tener poco que contar. Es de no haber decidido qué contar. Dos candidatos con recorridos prácticamente idénticos dan impresiones completamente distintas según hayan elegido sus ejemplos o los hayan ido sacando sobre la marcha.
🚀 Da el siguiente paso en tu carrera profesional.
Regístrate gratuitamente y accede a todas las oportunidades que jobinplanet by Talent Point pone a tu alcance. Crea y descarga tu CV, recibe invitaciones a nuestras ferias de empleo y eventos de networking con empresas líderes, participa en nuestros webinars de orientación profesional y encuentra prácticas, empleo, graduate programs, cursos y oportunidades adaptadas a tu perfil, intereses y objetivos profesionales.
Inscríbete gratis y empieza a impulsar tu futuro profesional.
jobinplanet.com