Tienes siete segundos. Ese es el tiempo que tarda alguien en formarse una primera impresión de ti — y eso ocurre antes incluso de que abras la boca. En JOBarcelona'25, Tanya G. Johnson, coach de comunicación afincada en Barcelona, dedicó toda su sesión a la pregunta que más paraliza en una entrevista: "Tell me about yourself".
Por qué esta pregunta es tan difícil
Parece simple. Es la más común. Y sin embargo, es la que peor se responde. La razón es que nadie la prepara de verdad. Sabemos quiénes somos, pero no sabemos cómo contarlo de forma que impacte en 3 minutos frente a alguien que no nos conoce.
Tanya lo dejó claro desde el principio: "Walk me through your CV" es una trampa. Nadie quiere que les recites tu historial cronológico. Quieren saber quién eres, qué te diferencia y por qué encajas. Son cosas distintas.
El método: preparación, autoconocimiento y audiencia
Tanya estructuró su taller en tres ejes que llamó las tres zonas de poder.
La primera es conocerte a ti mismo. ¿Cuáles son tus tres atributos principales? ¿Cómo quieres que te recuerden cuando salgas de la sala? No es una pregunta filosófica — es una pregunta práctica. Si no sabes qué quieres transmitir, transmitirás cualquier cosa. El ejercicio que propuso fue concreto: escribe tres adjetivos con los que quieres que te identifiquen y piensa cómo los vas a demostrar con ejemplos reales, no con afirmaciones vacías.
La segunda zona es conocer a tu audiencia. Antes de entrar a una entrevista, hay que haber investigado la empresa — sus valores, su cultura, lo que buscan. Eso te permite adaptar lo que dices y conectar lo que eres con lo que necesitan.
La tercera es controlar tu comunicación no verbal. Un estudio de Mehrabian demostró que cuando hay incongruencia entre lo que dices y cómo lo dices, solo el 7% del impacto viene de las palabras. El 55% es visual — postura, expresión, gestos — y el 38% es vocal — volumen, ritmo, énfasis. Decir "estoy muy emocionada de estar aquí" sin energía ni contacto visual transmite exactamente lo contrario.
Lo que funciona en la práctica
Durante la sesión, los asistentes practicaron su elevator pitch en parejas, grabándose en vídeo para verse desde fuera. El feedback fue inmediato: quienes añadían ejemplos concretos a sus atributos ("soy resiliente — terminé un doctorado mientras trabajaba") resultaban mucho más creíbles que quienes solo los nombraban.
Otros aprendizajes del ejercicio: hablar suficientemente alto, hacer pausas — que no son silencio incómodo sino herramientas de impacto —, mantener el lenguaje corporal abierto y terminar con intención, no dejando la respuesta simplemente apagarse.
La clave final
Preparación, autoconciencia y práctica. No para sonar ensayado, sino para sonar natural. Porque la naturalidad en una entrevista no es improvisación — es haber practicado tanto que ya no tienes que pensar en cómo lo dices y puedes centrarte en lo que dices.
Si quieres ver la sesión completa con los ejercicios en directo, aquí tienes la grabación de JOBarcelona'25.
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